CRÓNICAS

Las voces de los jóvenes de Ikuméni: conoce sus motivaciones al iniciar la experiencia formativa

Ikuméni propone un camino de encuentro, de trabajo compartido y de colaboración mutua en la diversidad. En el desafío de servir a un mundo herido, los 50 jóvenes que participan están entusiasmados de haber comenzado un itinerario formativo que tiene como objetivo desarrollar habilidades y herramientas para el liderazgo comunitario. 

Algunos jóvenes provienen de Colombia y otros de Perú, cada uno con sus inquietudes personales y con el deseo de poder contribuir a un mundo más justo y fraterno. Por eso, los motiva lo fructífero que puede resultar el intercambio con otros que, con distintas realidades, también trabajan por transformar el entorno en el que viven. “¿Qué podemos hacer como cristianos y dónde está nuestro impacto por este país?”, se pregunta una joven colombiana de la Iglesia luterana.

“¿Qué podemos hacer como cristianos y dónde está nuestro impacto por este país?”

Para ellos es importante poder forjar relaciones entre sí y aprender de otras realidades, conscientes del llamado de Jesús a la unidad. Uno de los participantes, de Perú y perteneciente a la iglesia católica, expresa que en Ikuméni le gustaría encontrar “nuevas formas de trabajar de manera interreligiosa”. En ese sentido, otra participante colombiana luterana señala: “Considero que el ecumenismo es la mejor opción para reconciliarnos como cristianos y cristianas, aprender unos de otros y fortalecer la fe desde lo que veo en mi prójimo”. Al mismo tiempo otra joven, peruana y católica, señala su deseo de adquirir “herramientas para lograr un mundo mejor y una red de hermanos y amigos que vamos con un sueño común”.

El Laboratorio de Buenas Prácticas surge en un contexto único para la humanidad desatado por el Covid-19. El desafío de acción también se encuentra atravesado por este evento sin precedentes, y la juventud es consciente de ello. “Algo que me gustaría descubrir en Ikuméni es la capacidad de adaptación y resiliencia de los jóvenes de fe para transformar sus entornos, aún en medio de la pandemia y todos los efectos que ha tenido”, dice una participante de Colombia, integrante de la Iglesia pentecostal. Por su parte, una joven colombiana católica comparte que le gustaría “Aprender más sobre desarrollo sostenible, fortalecer las prácticas ecuménicas para el servicio comunitario, herramientas para construcción de paz en comunidad, socialización con otras denominaciones o prácticas religiosas”.

La pandemia ha sido una oportunidad concreta para salir al servicio de un mundo herido

Además, buscan formarse de manera profesional con el itinerario que propone el Laboratorio, entendiendo que es importante adquirir herramientas que les permitan incidir en sus comunidades y nutrir sus capacidades de liderazgo. “Quisiera desarrollar mi aspecto profesional de la mano de poder ayudar al prójimo”, apunta un joven peruano de la Iglesia metodista. “En Ikuméni me gustaría descubrir nuevas formas de articulación que nos permitan fortalecer las iniciativas propias de cada escenario”, dice un joven colombiano.  

“¿Qué traigo a Ikuméni?» Y «¿qué me gustaría dejar para viajar más liviano?”. En el primer encuentro del programa se realizó una dinámica con estas dos preguntas como disparadores, con una invitación a los jóvenes a pensar en cómo llegaban al inicio de este recorrido formativo. “Dejar los estereotipos que nos dividen”, “mis seguridades para abrirme al riesgo de la hospitalidad”, “dejar de lado los prejuicios y estereotipos que nos dividen”, señalaron algunos. “Quisiera dejar atrás lo que me impide amar a los demás”, “hablar sin escuchar”, respondieron otros. A su vez, expresaron “traer esperanza para construir algo juntos”, “compartir la alegría, el entusiasmo, el compromiso”

En este camino que comienzan con Ikuméni, las motivaciones de los jóvenes son diversas y están atravesadas por las realidades de cada comunidad. Trabajar en conjunto, aprender unos de otros, tejer relaciones nuevas, y crecer en el liderazgo y la espiritualidad para lograr abrir nuevos espacios de encuentro y esperanza, esas son las expectativas de los jóvenes que forman parte de la primera edición de Ikuméni 2021.

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